2. Identidad de un centro educativo
La Orden agustiniana tiene una larga historia educativa y ha desarrollado su actividad en los más diversos ámbitos sociales.
Su espíritu y estilo de educar siguen vivos y sintonizan con la sociedad actual y con las demandas del hombre de hoy.
Las dos dimensiones del hombre agustiniano, en relación dialéctica de complementariedad, son:
Personal: En inquieta búsqueda de la verdad por el camino de la interioridad para llegar a la trascendencia
Comunitaria: Que se concreta progresivamente en Fraternidad - Amor - Caridad.
Así pues, el Centro agustiniano se caracteriza por:
Un progresivo aprendizaje que conduce al conocimiento siempre creciente de toda la realidad, especialmente del hombre y de Dios.
Una sincera y noble apertura a todos los hombres para construir una sociedad más fraterna y solidaria.
Las dos dimensiones del hombre agustiniano presuponen las siguientes actitudes:
Capacidad de diálogo y aceptación mutua en un ambiente libre y liberador de la persona.
Voluntad de adaptación a los tiempos y de sensibilidad a los problemas de los demás.
Clima de cercanía y amistad, que favorece el respeto a la persona en su ámbito concreto, abierta siempre a lo comunitario.
Vida de fe en Cristo, con el que se vive una singular historia de amistad.
Testimonio de la propia vida como base de toda pedagogía humana y cristiana
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